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Banco de Bogotá en Colombia: opiniones de usuarios
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89 comentarios
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Me llaman de cobranza por un vecino, a mi número equivocado.
La cuenta de ahorros que me abrieron en la universidad ahora cobra tres comisiones distintas y ninguna fue informada a mi correo. Revisé el extracto y suman casi cinco mil pesos al mes. Puede ser poco, pero es mi plata y no me avisaron.
El asesor que me atendió no sabía qué era un microcrédito. Tuve que explicarle yo. Después de eso, ¿qué confianza queda?
Fui a entregarles mi declaración de renta para un crédito hipotecario y me la devolvieron por error en el formato, cuando era el formato que su asesor me había enviado por correo. Mostré el correo: silencio. Tocó descargar la versión nueva de la página, que no abría, y pasar todo a mano. Detalles que anuncian lo que será un crédito hipotecario con este banco.
Un asesor me dijo que no lo pusiera en esas cuando le mostré que el contrato no decía lo que él afirmaba. Con ese estilo de vendedor me quedo; no con el banco, con el vendedor. Reporté su nombre a la coordinadora, sin respuesta, y me cambié a otra sucursal para terminar el trámite, donde por primera vez sentí trato profesional. La diferencia entre sucursales es increíble; el sistema de calidad no existe.
Me informan que mi crédito se desembolsó a la cuenta equivocada: la del vendedor del carro que quedó en verificación, no la que registré. El vendedor, un desconocido, tuvo mi plata tres días. Su protocolo de seguridad falla en lo básico y uno es el que sufre.
Excelente crédito, tasa y acompañamiento impecables.
Lo que más me molesta es la indiferencia: uno expone un problema de plata y del otro lado hay un protocolo que repite frases como su caso está siendo atendido. ¿Atendido por quién? Nadie sabe. Llevo un mes recibiendo esa misma frase exacta.
Nadie sabía quién había firmado mi desembolso.
Junio: intenté abonar a capital por la página y la operación se quedó en curso tres días; cuando desistí y pedí reverso, el sistema generó el pago dos veces. Julio: dos cobros, un reclamo y cero respuesta. Agosto: me llaman a ofrecer un crédito de consumo, porque aún no saben lo que pasa con su propio sistema. Increíble.
Buena oficina y buena asesoría, pero la banca en línea es pobre y lenta en horas pico.
El día de la firma del crédito me entregaron un pagaré con espacios en blanco. Pregunté por qué y me respondieron que así se maneja. Anoté el valor en el espacio vacío yo mismo, por desconfianza, y el asesor puso mala cara. Después, cuando pedí copia de todo lo firmado, me dijeron que se entrega al final del crédito. ¿Y si firmé algo que no era? Mi carpeta quedó con un miedo que no debería existir.
Me pidieron actualizar datos en el portal para seguir operando, y al hacerlo, la plataforma rechazó mi dirección porque no coincidía con los documentos, los mismos que yo subí. Es como pedirle peras al olmo: uno sube lo que piden y piden más. Quedé sin poder operar.
Sobre el seguro de vida obligatorio que meten en los créditos: en el contrato figura un paquete de protección de unos sesenta y ocho mil mensuales. Al pedir explicación, me dijeron que los créditos por encima de ciertos montos lo requieren por política. Cuando pedí la norma citada, cambiaron el argumento a recomendación. Después volvió a ser requisito. Al final acepté por cansancio: otra cuota que no necesito.
Buen servicio en general: rápido, claro y sin filas eternas. Lo que falta: avisos por mensaje, porque llaman a ofrecer productos con más frecuencia que a informar.
El banco tiene una política de seguridad que le sirve para todo: bloquear la clave en mitad de una compra, congelar un retiro y hasta impedir una transferencia familiar, siempre sin explicación. Uno entiende el celo, pero el costo de su celo lo paga el cliente.
Buena experiencia de crédito: tasa competitiva y desembolso puntual. El pero: la app se cae los fines de semana, cuando uno más la necesita.
El asesor nuevo asumió mi caso y me pidió empezar de cero porque no había historia. Le mostré los correos, los radicados, los formatos firmados. Me respondió que esos documentos no están en el expediente. Después de dos horas reconstruyendo, descubrió que el proceso sí estaba, pero a nombre de otra cédula: tenían mi nombre mal escrito desde el inicio. Descorazonador.
El crédito venía con descuento por nómina según el asesor; a la hora de la verdad, me tocó habilitar un débito automático y pagar un seguro de desempleo aparte. Si eso no es una condición disfrazada, ya no sé qué es. Le hago seguimiento al contrato con lupa.
Nunca llegó el correo de respuesta. Siguen cobrando.