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Banco Caja Social en Colombia: opiniones de usuarios
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135 comentarios
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Cerraron sin aviso la caja rápida y la fila normal creció hasta la calle. Una hora extra por un cambio de aforo.
Trato cercano y buena asesoría: me guiaron con calma en la apertura de la cuenta de mi negocio. Se nota el sello de la casa.
La oficina atiende solo hasta la 1:30, sin excepción, y los que trabajamos de lunes a viernes no podemos hacer nada. Pagar en línea dicen que sí, pero la página falla casi siempre. Soluciones para la vitrina.
El servicio es cumplido, pero le guarda rencor a la eficiencia: dos trámites seguidos, dos demoras distintas. Uno termina sacando un día libre por cada diligencia. Si le apuntaran a la agilidad, serían un gran banco.
Sobre la tarjeta de crédito: me activaron cuotas de manejo retroactivas al recalcular el periodo de gracia. Y como uno no revisa línea por línea, ese cobro pasó casi un año. Cuando lo detecté y reclamé, ofrecieron devolver solo el último trimestre. La plata de los meses anteriores: perdida. Que no le cuenten cuentos: revisen sus extractos mes por mes, porque de estas minucias viven.
Muy lento el call center: media hora para que contesten y luego pasan a otra área.
En la vitrina te dicen una cuota y en el sistema aparece otra más alta. Ojo con eso porque firmas confiado.
Quiero felicitar a la oficina por el buen trato del sábado.
Solicité una reposición de tarjeta por robo de celular y me pidieron una denuncia con una descripción tan específica que ni en la policía sabían cómo redactarla. Una semana de idas y vueltas por un plástico. Al final me cobraron también el envío.
Con esto no busco ofender, pero Caja Social perdió el rumbo: el trato pasó de cercano a frío y las soluciones de cooperativa desaparecieron. Mi caso: un crédito pequeño, con cuatro años de historial perfecto, negado por una política nueva que nadie me explicó. Pedí hablar con el gerente y me dieron una cita a 15 días. Llegué: estaba en otra ciudad. Reagendé; me atendió alguien de paso que no tenía acceso al caso. Resumen: dos meses, ningún responsable y la sensación de que uno es un riesgo desde el día uno, aunque nunca haya fallado.
Me tocó poner una acción legal porque sin eso nadie responde: había pruebas de dos descuentos mal hechos, reclamos escritos y hasta una llamada del defensor del consumidor. Solo así me devolvieron lo cobrado de más. Qué tristeza que al cliente cumplido toque llevarlo hasta ese punto.
Me refinanciaron sin cobrar de más, muy agradecido.
El caso mío fue pequeño pero absurdo: pagué la cuota un domingo por transferencia y se abonó el miércoles; me cobraron mora de un día por un pago que salió a tiempo del banco de origen. Pelear eso, con el comprobante en mano, tomó tres visitas y dos cartas. Cinco mil pesos que les regalé, pero el tiempo nadie me lo devuelve.
Me descontaron de la cuenta un seguro que nadie contrató: ni yo, ni mi señora, ni el negocio familiar. Cuando fuimos a reclamar, la respuesta fue que alguien lo contrató en línea con nuestros datos. ¿Quién? Un misterio. Devolvieron la mitad y quedaron investigando dos meses. Con toda la familia uniendo créditos aquí desde años, qué manera de perder clientes.
Todo listo en una visitica: llegué sin cita, me atendieron en media hora y salí con el certificado firmado. En otras sedes de la misma entidad no he tenido la misma suerte; esta gente sí le pone oficio.
Saqué una cita para crédito por la página: llegué a las 3:10, me hicieron esperar 50 minutos y cuando entré, el asesor estaba atendiendo a alguien más, sin cita. Le dije lo obvio: yo tengo cita. Respuesta: él llegó primero. Ahí se acabó la teoría del respeto por el tiempo del cliente; y el crédito ni lo alcancé a exponer.
El descuento de libranza y el de la cuota del crédito se cruzan y cada mes sobra o falta algo. En lugar de unificar, me dicen que pida el ajuste cada vez. O sea, el sistema es de ellos pero la tarea de cuadrarlo es mía. Ya voy para el quinto mes corriendo detrás de esas diferencias. Con las vueltas de cada ajuste he gastado más en pasajes que la diferencia misma.
Pagué dos veces la misma cuota porque la primera vez el portal no confirmó. La devolución tardó un mes y con vueltas.
Fila de cuadra, oficina calurosa y cero prioridad para mayores.
La caja de ahorros conserva su alma en el trato de algunas oficinas, pero los procesos quedaron viejos: certificados que van y vienen, firmas con tinta, cierres de caja a mediodía. Con cariño, pero urgentemente, toca modernizarse.