Bancos · Colombia
Banco Agrario en Colombia: opiniones de usuarios
Escribí cómo te trataron
Cloudflare Turnstile comprueba que una persona envió el formulario. Un comentario por empresa y por conexión. El texto queda anónimo y pendiente de aprobación.
103 comentarios
Datos de las opiniones publicadas
Período disponible: — · Comentarios históricos: 103 / 103.
Distribución de puntuaciones
Los controles de publicación no acreditan identidad ni contratación. Los comentarios históricos proceden del archivo aprobado. Opiniones voluntarias; no representan a todos los clientes de la empresa. Metodología
Las filas de los días de mercado son de otro nivel: una sola ventanilla abierta, el cajero se levanta cada rato y la gente se desespera. A la señora que iba delante de mí le dijeron que su turno ya no servía porque cambió el sistema. Nadie da razón, nadie pide disculpas y uno termina perdiendo la mañana completa.
Las mejoras se notan: menos vueltas y más información. Aun así, los horarios siguen siendo un problema para quienes trabajamos.
Una sola ventanilla para todo el municipio, es un chiste.
El asesor de crédito se portó muy bien: me armó el plan de pagos según mi capacidad y me advirtió con claridad que los seguros eran opcionales. Aprobado y desembolsado en los plazos prometidos. Eso genera confianza.
Muy agradecida con el Agrario por la gestión del giro de mi hija, que está fuera del país: nos guiaron paso a paso, con paciencia y sin cobros raros. Ese tipo de ayuda es la que uno recuerda cuando decide dónde seguir guardando su platica.
Agradezco la paciencia del asesor que atendió a mi señora madre, que ya oye poco. Repitió todo dos veces y nos acompañó hasta la salida. Detalles así hacen que uno siga confiando.
Medio día para un depósito y nadie da razón del retraso.
No hay ni dónde sentarse mientras la fila avanza a paso de tortuga.
Cada vez que cae un aguacero se va la luz en la oficina y no atienden hasta que vuelva. ¿Tan difícil es poner una planta?
Se supone que el crédito era para capital de trabajo, pero entre conciliación y revisión de política se fueron dos meses. La feria pasó, los pedidos se fueron con otro proveedor y el crédito llegó cuando ya no servía. Nadie mide ese daño.
Demasiada lentitud para un trámite sencillo, muy regular.
La asesora que supuestamente llevaba mi solicitud nunca devolvió una llamada, ni a mí ni al número que dejé como contacto alterno. Cuando fui presencialmente, ya no trabajaba ahí y nadie heredó el caso. Empezar otra vez desde cero, con los mismos documentos, en una oficina que queda al otro extremo de la ciudad. Dos viajes y un trasteo de papeles por una negligencia interna.
En esta oficina las condiciones de trabajo se ven complicadas, y los clientes pagamos eso: una sola persona para caja y plataforma, turnos que se mezclan y filas que no se respetan. El otro día una señora mayor esperó dos horas para que le dijeran que su trámite era en la sede del centro. Nadie orienta, nadie informa, y uno sale más cansado que como llegó.
El servicio es decente y la gente amable, pero las filas para pagos son desesperantes. Si mejoraran los turnos, la nota subiría.
Buena atención en el giro de subsidios, sin complicaciones ni largas.
El crédito lo aprobaron rápido, pero el desembolso se atascó en revisión de firma durante semanas. Llamaba y me decían que ya casi; iba y que faltaba un visto bueno. Cuando finalmente consignaron, no cuadraba el valor retenido: unos gastos que nunca me anunciaron, como el famoso estudio del crédito. Para reclamar eso llevo otros dos meses.
Fui con las facturas y el contrato a pedir un crédito de vivienda rural. Me atendieron en una mesa sin sillas y con el aire dañado, y me pidieron fotocopias de todo por si acaso. Semanas después me llamaron a decir que faltaba un certificado nuevo que según me confirmaron ni se exige. Mientras tanto, el vendedor del lote me puso fecha límite y el crédito no salió. Qué manera de amarrarle a uno las manos.
Buenos días. Quiero dejar constancia de lo ocurrido el jueves en la oficina, porque ya van varias veces. Llegué a las ocho de la mañana a reclamar una consignación que nunca se vio reflejada en la cuenta de mi negocio. Me hicieron esperar dos horas para decirme que el caso ya estaba escalado; al pedir el número de radicado, me respondieron que esos temas se manejan por la línea. Llamé tres veces: en una me colgaron, en otra me pasaron con un área que nunca contestó y en la última me informaron que el dinero estaba en verificación interna. La plata entró a mi cuenta diez días después, sin explicación ni disculpas. Necesito que revisen este proceso: uno vive del día y no puede aguantar que su dinero desaparezca de un lado para aparecer en otro.
El día de pago de pensiones aquí es un caos: pocas sillas, una fila que sale del local y una sola caja durante toda la mañana. Mi tía, que va en silla de ruedas, esperó casi dos horas. Cuando llegó su turno, el cajero dijo que el sistema del convenio estaba caído y que regresáramos. Ni una disculpa ni un aviso previo, aunque llevaban rato sabiendo.
Muy satisfecho con el servicio de esta oficina: me entregaron el crédito rural en el plazo prometido y con acompañamiento en cada paso. El asesor incluso me llamó para recordarme la primera cuota y evitar mora. Todo bien.